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La Coctelera

tecnicas y materiales para el papel

Acrílico: los acrílicos impregnan sobre casi cualquier papel o cartón, cartulina o papel fuerte, tanto impresos como sin impresión. Es mejor tensar el papel, especialmente si es delgado. De lo contrario se ondulará. Acuarela: el soporte más corriente para pintar con acuarela es el papel. Es relativamente barato, fácil de transportar y hay una gran variedad de colores, pesos y texturas. La elección del papel depende del estilo del artista y del tema que se va a pintar. Para evitar las ondulaciones, el papel debe tensarse sobre una tabla, con chinches o papel engomado.

Existen distintos tipos de papeles para acuarela: papel prensado en caliente, que es duro y liso y se adapta para ciertos estilos de acuarela; papel prensado en frío, el más utilizado para acuarelas, cuya superficie de textura ligeramente áspera recibe igual de bien los lavados y el trabajo lineal; papel áspero de fuerte textura, donde el pigmento queda sólo en los huecos de la superficie, dejando un efecto moteado que deja ver el blanco del papel; papel hecho a mano, que contiene una gran proporción de trapos de lino. Los fabricantes encolan una de sus caras con cola animal, teniendo así un derecho y un revés; papeles de arroz: son delicados y frágiles, y hechos a mano en Japón. Con ellos se puede obtener resultados de elegante y delicada terminación.

Pasteles: el color y textura del soporte tiene una gran importancia en el diseño
final. Este debe elegirse teniendo en cuenta también su textura, ya que en pasteles blandos el soporte debe retener los granos de color. Los papeles del tipo Ingres tienen un grano agradable al tacto, y una amplia gama de colores. Los tonos medios, como gris piedra, gris medio y pardo, se adaptan a muchos temas y estilos; los papeles oscuros se prestan para composiciones basadas en contrastes dramáticos. El papel lija es un buen soporte para quienes emplean trazos más atrevidos y bloques de color, teniendo un grano que retiene el pigmento.

Carboncillo: el carboncillo tiende a reflejar el grano de papel, por lo que conviene explotar esto, ya que es casi imposible evitarlo. Por eso, el mejor papel para dibujar a carboncillo es el de grano prominente, que soporta borrados y frotados sin perder su agarre.

tecnicas para el papel

En los tiempos del Renacimiento italiano, los pintores no solo aprendían a

dibujar, sino también a fabricar sus pinceles, elaborar colores, a preparar tableros y lienzos, realizando estudios de artista, pero con trabajo de artesano.

Actualmente disponemos de una gran variedad de alternativas en materiales y soportes para el trabajo artístico, que podemos adquirir en tiendas y librerías, desconociendo quizás el origen y elaboración de los materiales que utilizamos.

papeles y tecnicas

En los tiempos del Renacimiento italiano, los pintores no solo aprendían a

dibujar, sino también a fabricar sus pinceles, elaborar colores, a preparar tableros y lienzos, realizando estudios de artista, pero con trabajo de artesano.

Actualmente disponemos de una gran variedad de alternativas en materiales y soportes para el trabajo artístico, que podemos adquirir en tiendas y librerías, desconociendo quizás el origen y elaboración de los materiales que utilizamos.

pintura barroca

De nuevo fue Italia la que reaccionó frente a la estética vigente para originar un nuevo movimiento pictórico. La oposición al manierismo llevó a algunos artistas, como Caravaggio, a adentrarse en un estilo naturalista, que otorgaba un gran valor a la luz y a la representación de la realidad.

Frente al equilibrio y el dominio de la línea renacentista, se prefirieron las escenas movidas y violentas. El color adquirió una importancia vital. Los temas dominantes fueron los religiosos, sobre todo tras el triunfo de la contrarreforma, y el óleo se convirtió en la principal técnica pictórica.

pintura medieval

Las primeras manifestaciones pictóricas medievales se deben al arte paleocristiano, que reflejó en los muros de las catacumbas una extensa iconografía cristiana basada en animales (paloma, cordero), figuras humanas (Buen Pastor, orante), paisajes evangélicos y símbolos (el crismón, formado por las letras griegas alfa y omega, que representaba a Cristo como principio y fin).

Toda esta iconografía se enriqueció con el paso del tiempo, y al difundirse la religión cristiana, tras el edicto de Milán (313), se plasmó en mosaicos y miniaturas.

pintura prehistorica

Las más antiguas representaciones pictóricas se remontan al paleolítico, en lo que se ha denominado arte rupestre. Se trataba de representaciones parietales (sobre paredes) realizadas en cuevas o abrigos rupestres, hacia el año 30000 a.C., con fines mágicos y rituales.

Sus principales motivos eran figuras de animales de gran tamaño y aisladas (bisontes, ciervos, caballos), que no formaban escenas y aparecían pintadas en colores ocres, rojizos y negros. Los mejores ejemplos se encuentran en las cuevas francesas de Trois-Frères y Lascaux, y en la española de Altamira.
Posteriormente se realizaron las pinturas paleolíticas levantinas, localizadas en abrigos naturales del levante español, donde aparecen representadas figuras humanas estilizadas y de pequeño tamaño que forman escenas de vida cotidiana, preferentemente de caza y danza. Son especialmente notables las halladas en Cogull, Alpera y Minateda.

el arte rococo

Estilo característico del siglo XVIII, designado por una palabra que proviene de la expresión francesa “rocaille”, inspirada en el aspecto de las rocas marinas cubiertas de conchas y algas. El Rococó se caracteriza por ser excesivamente ornamental; es decir, la decoración es muy adornada y recargada en sus estilos.

Rococó en Francia
En Francia el más famosos de los exponentes de este estilo pictórico fue Antonio Watteau (1684-1721), quien se encarga de retratar a la sociedad con suaves colores pero recargadas decoraciones. Sin embargo, en sus pinturas se ve una cierta melancolía en la composición, sumado a un desengaño palpable que se aprecia al ver a los personajes de espaldas al espectador. Una obra que refleja su estilo es el payaso Gilles, de la Comedia Italiana, que denota la tristeza en su rostro.

Francisco Boucher (1703-1770) fue el pintor oficial de la corte francesa en el siglo XVIII y se dedicó a pintar obras con motivos mitológicos, envueltos en colores fríos, como azules, rosados y verdes transparentes. Su más cercano colaborador fue Juan Honorato Fragonard (1732-1806), que si bien siguió sus pasos en cuanto a galantería, fue mucho más rápido y eficiente que su maestro. Una de sus principales obras fue La lectora.

Rococó en Inglaterra
Durante esta época los ingleses prohibían terminantemente la representación del desnudo, por lo que la mayoría de las pinturas son retratos. Joshua Reynolds (1723-1792) llegó a presidir la Real Academia de Bellas Artes y sus obras se caracterizaron por ser muy estáticas, pero plagadas de colores refinados mezclados con la atmósfera.

Otro retratista importante inglés fue Tomás Gainsborough, quien se cargó bastante a la decoración, lo que se puede apreciar en su obra El niño azul. Finalmente, el Rococó inglés culmina con William Turner, uno de los precursores del impresionismo, estilo que comenzó en 1874.

pintura renacentista

El término Renacimiento describe la revolución cultural entre los siglos XV y XVI, originada en Italia por el interés en la cultura clásica greco-latina y por un fuerte apego al individualismo.

Con Giotto di Bondone y Simone Martini se rompió un ciclo, dejando atrás la Edad Media y dando paso al arte puramente renacentista, con gran observación de la naturaleza, estudio anatómico y aplicación del color local.

Giotto (1266-1337) logra distribuir en grandes planos los fondos y el estudio de los caracteres. Uno de los cuadros más recordados de este autor es San Francisco predicando a los pájaros, fresco que ilustra un pasaje de la vida de San Francisco en Asís, donde demuestra el gran dominio de los equilibrios proporcionales, dándole un peso muy natural a las figuras envueltas en gruesas vestimentas.

Pintura de caballete
Precursores de Italia
Pintores de los Países Bajos
La pintura en Alemania y Francia